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El curso busca brindar una respuesta las necesidades de familiares y amigos que, en su rol de cuidadores informales, han tenido que ocuparse de un adulto mayor dependiente en edad avanzada, que necesita ayuda para desenvolverse en su vida diaria.

Casi cuatro de cada diez mayores de 60 años en Argentina tienen dos o más discapacidades (1). Las cifras periten apreciar el alto número de personas mayores que tienen una o más discapacidades y necesitan de algún tipo de cuidado y apoyos.

Muchas personas en nuestro país dedican una parte de su tiempo a cuidar a un familiar en edad avanzada que necesita ayuda. Estas personas saben que cuidar a alguien puede resultar una experiencia satisfactoria, pero que a menudo también se trata de una tarea solitaria, difícil, ingrata y pocas veces reconocida. Cuidar a una mayor conlleva esfuerzo, dedicación y casi siempre implica renunciar a aspectos importantes de la vida: a un trabajo, a una promoción laboral, a realizar viajes, a continuar formándose, a dedicar más tiempo al resto de la familia y amigos, etc.

Afortunadamente, cuidar también puede significar la oportunidad de descubrir en uno mismo cualidades, aptitudes o talentos que de otro modo hubieran pasado desapercibidos. Otro aspecto importante de cuidar a un ser querido es experimentar la satisfacción que sentimos al devolver algo de los que nos fue dado (cuidar y ser cuidado). Cuidar a otros puede llevar a que se establezca una relación más próxima y fortalecer los vínculos con las personas que cuidamos o con otros familiares, y que descubramos en ellos facetas positivas que hasta ese momento habían quedado ocultas para nosotros. Por todo ello, una buena parte de los cuidadores, pese a posibles sinsabores, pueden acabar descubriendo la íntima satisfacción de ser útiles a sus familiares más próximos.

Para que esa tarea pueda ser vivida de manera satisfactoria y no como una pesada carga, es necesario poder contar con espacios donde el cuidador informal pueda encontrar la contención necesaria y también de formación, ya que en general ninguna de las personas que devino cuidador informal había recibido algún tipo de capacitación previa para cumplir ese rol. La mayoría de ellos debió ocuparse de cuidar a un familiar “de un día para otro” sin demasiado tiempo para “aprender a cuidar”. AMIA con el apoyo de la Fundación Navarro Viola crean un espacio de formación, capacitación y contención del cuidador informal, donde recibirá los conocimientos necesarios para poder cumplir con su tarea sin descuidar a su vez del propio cuidado y atención personal.

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(1) Durante el proceso de envejecimiento, fenómeno irreversible, continuo y universal, el 40% de los adultos mayores de 60 años de la Argentina tiene una o más discapacidades (INDEC censo 2001). Esta tendencia se profundiza con la edad: mientras que entre los mayores que tienen una discapacidad el 53% tiene 75 y más años, entre los que tienen tres o más discapacidades el 74% es mayor de 75 años.

 
 
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